El único imputado por el homicidio de una adolescente de 16 años es un sargento que cumple tareas administrativas en el grupo CERO y que la semana pasada quedó en libertad. El individuo estaba detenido en el cuartel de Bomberos desde la tarde del crimen, el 8 de octubre.
La víctima, María José Gordillo, fue baleada en el pecho cuando estaba en la puerta de su casa, en el pasaje Lautaro al 3.600, en barrio ATE. El disparo se produjo en medio de una pelea entre su familia y la familia vecina, cuya enemistad databa desde el año 2000.
El autor del tiro, sin embargo, habría sido el uniformado que había llegado al barrio como invitado a un almuerzo. "Este es un típico caso de gatillo fácil de la Policía", criticó Enrique Gordillo, padre de la joven asesinada.
La bronca de su papá
En un principio, la Policía detuvo a cuatro integrantes de la familia vecina, entre ellos un menor de edad, además del empleado del Grupo CERO. El fiscal Guillermo Herrera les tomó declaración a los tres aprehendidos, ya que el sargento se negó a hablar. Los vecinos, en tanto, defendieron su inocencia y más tarde fueron liberados.
La fianza que pagó el policía para salir del cuartel donde estaba detenido fue de $ 20.000, según afirmó Enrique Gordillo. "Con dos recibos de sueldo de sus compañeros se va en libertad, después de que mató impunemente a una adolescente llena de vida y esperanzas", reclamó el hombre.
En ese sentido, el jefe de la división Homicidios y Delitos Complejos, Hugo Cabeza, confirmó a LA GACETA que el policía es el único imputado en la causa y que lleva una semana en libertad.